Recuerdo de pequeño que en aquella nebulosa de miedos infantiles situados en el barrio, tenían un lugar destacado dos edificios de factura idéntica y para mí siniestra, situados uno en frente del otro, allá en la calle Wad-Ras, una zona para mí ya insegura, pues allí decían se encerraban a niños como yo o a jóvenes, unos por la desgracia de estar desamparados, los otros como castigo por saltarse las reglas. Se trataba de la "Protección de Menores" ("La Prote"), que ocupaba toda la manzana entre las calles Ramón Turró (Enna), Álava, Pamplona y Doctor Trueta (Wad-Ras), edificio desaparecido en 1978. Y el otro, el "Reformatorio", edificio más pequeño y que luego pasaría a ser hasta el día de hoy, cárcel de mujeres.Creo que a pesar de la reputación que oficialmente poseían, uno "benéfico" y el otro "penal", en el fondo tenía sentido que desde mi temor infantil los dos estuviesen unidos por un mismo sentimiento. Uno era la "cara amable" de la sociedad y el otro "la recta y severa" de la misma sociedad. Y con ello no quiero poner en duda las buenas intenciones de aquel "Grupo Benéfico Wad-Ras" que en 1915 ocupó aquel edificio construido por Enric Sagnier, arquitecto y marqués.Un centro de acogida de niños abandonados o con padres sin recursos, pero nunca la beneficencia puede sustituir a la igualdad y la justicia social.El Grupo Benéfico Wad-Ras era "el centro modélico" de la Junta de Protección a la Infancia de Barcelona, dirigida en sus inicios por el pedagogo Lluís Maria Folch i Torres, que durante la guerra cambiaría su nombre por el de "JJ Rousseau", pero que ya con el franquismo adquiriría toda esa patina siniestra que mi intuición infantil captaba en las conversaciones de los adultos. Un centro donde la única pauta era la dura disciplina que imponían unos "educadores", algunos de ellos religiosos, que transmitían sus frustraciones a los menores allá encerrados.
El edificio del Reformatorio cuyo arquitecto fue Jose María Sagnier, hijo del que construyó "La Prote", fue inaugurado en 1946 por el juez del Tribunal de Menores, Ramón Albó, que ya en 1922 había presidido el Tribunal Tutelar y había sido Director General de Prisiones. Figura paternalista que de joven tuvo inquietudes políticas y que fue promotor desde su revista Aurora Social de un sindicalismo católico.
A principios de los años setenta el centro tuvo denuncias por maltratos a los menores y en 1983 se produjo la permuta con la de la Trinitat, pasando a ser cárcel de mujeres.

A principios de los años setenta el centro tuvo denuncias por maltratos a los menores y en 1983 se produjo la permuta con la de la Trinitat, pasando a ser cárcel de mujeres.

"La prisión es el único lugar en el que el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral." Michel Foucault
Voces se alzan y se alzarán contra las cárceles, pues un sistema que penaliza los efectos de la pobreza y la marginación, que él mismo produce, es un sistema enfermo. Una enfermedad que no se puede ocultar con la violencia o el encubrimiento. Cómo puede ser que en España en poco más de diez años se haya duplicado su población reclusa y no se interrogue, ni se busquen las causas, más allá del tópico ancestral e inquisidor de que el hombre es malo por naturaleza y que la mayoría de malos vienen de fuera.
La crueldad de la cárcel se agudiza en el caso de muchas mujeres por su condición de madres y por la relatividad de los delitos por los que ingresan. Pues en la cárcel no hay redención, sólo castigo.

En 1859 los hermanos Ignasi y Casimir Girona deciden crear una gran fundición. Pertenecían a una de las familias más relevantes de la sociedad catalana de su siglo, su hermano Manuel sería alcalde de la ciudad en 1876 y fundador del primer banco privado en 1844, el Banco de Barcelona. A partir de la adquisición en 1862 de una ya existente, la familia Girona establece la Fundición de la Mare del Remei al final de la calle Taulat del Poblenou, pero popularmente ya se le conocería para siempre como “Can Girona”. Era una fundición de segunda fusión que entonces aún no poseía altos hornos y donde se construyeron los primeros carriles ferroviarios.
En 1907 la empresa dispone de un alto horno que se complementa con otro en el 1928. Tras el golpe militar de 1936 la empresa es colectivizada, y si bien como otras del ramo pasaría a trabajar como industria de guerra, fue una de las empresas en la que se introdujeron mejoras, importado máquinas eléctricas y hornos especiales para hacer nuevas aleaciones. Mejoras que con la vuelta de los antiguos amos fueron demolidas para borrar en el futuro el logro de los obreros autogestionados.En 1947 la empresa pasa a estar controlada por el Banco Central y cambia su denominación por la de Materiales y Construcciones (MACOSA). En 1950 se alza su enorme chimenea , que con una altura de 65,3 m. es la más alta y moderna de Barcelona. En 1988 es finalmente absorbida por la corporación francesa Alstom, que ante la remodelación de frente litoral para las olimpiadas del 92, no duda en vender los terrenos en una 



*Con alguna excepción como la "Associació de Veïns i Veïnes de Can Ricart" .





Hacía años que los adoquines molestaban en una ciudad hecha ya para el coche. También la particular historia de ese pequeño bloque de piedra, una perfecta escultura moderna, que estaba asociada a las luchas obreras, a esas espontáneas barricadas contra la represión y el orden burgués, que transformaban calles y plazas en auténticas "Zonas Temporalmente Autónomas".