






A través de los adoquines , la tierra respiraba y crecían pequeños brotes de musgo o enhiestas briznas de hierba que buscaban la luz. A través de esas grietas las estaciones del año se comunicaban con nosotros.
Hoy, todo eso ha desaparecido del Passatge Masoliver, su piel granítica de adoquines ha sido arrancada de cuajo.
Sólo los poetas entienden que bajo el asfalto y el alquitrán nunca más habrá poesía, mientras aquellas cucarachas sobre ruedas ni se inmutan.


HAN LEVANTADO LOS ADOQUINES, LOS BASTARDOS!!!
P.D. A mediados del mes de Mayo, esos profesionales del disimulo, volvieron a poner algunos de esos adoquines, pero ya no son los mismos, ni el mismo pasaje con su lifting, o quizá debido a él, ha recuperado aquel espíritu. El poder ha de acabar demostrando que puede "manosear" cualquier espacio.